Embarazo y Trabajo




El embarazo durante el período laboral constituye un tema de interés y debate para todas las empresas. Existen múltiples alternativas relacionadas al trabajo en la mujer embarazada y la forma en que tanto ella como la empresa se beneficien a partir de las actividades laborales diarias.
El desempeño laboral durante el proceso de gestación es algo que preocupa a las mujeres. Sin embargo, hay estudios que demuestran que la productividad en la mujer se mantiene y hasta aumenta cuando percibe que está siendo cuidada y apoyada por su entorno laboral.
Además, se ha comprobado que la creatividad de la mujer también se incrementa durante esta etapa de su vida. La idea es que cada mamá mantenga su rutina habitual de trabajo, su auto cuidado, y que una vez llegado el período de prenatal lo aproveche para intensificar la comunicación con su bebé y consigo misma.
Un consejo general para que las mujeres enfrenten de mejor manera el embarazo, es que desde el punto de vista laboral deben continuar con sus actividades normales, al menos que se trate de trabajos pesados, que impliquen un desgaste físico y el uso de la fuerza.
No se debe tomar al embarazo como una enfermedad. Durante este período no es necesaria una disminución de la carga horaria, a menos que se presenten causas propias al embarazo que así lo requieran.
Sin embargo, según datos de un informe elaborado por el Ministerio de Trabajo, sobre cifras del cuarto cuatrimestre de 2006, revela la posibilidad de que ser madre aparece como un punto negativo, especialmente en las muchachas, a la hora de conseguir trabajo.
Las mujeres que van a pedir empleo, y aun en los trabajos, ocultan que tienen hijos, que estudian, que van a casarse, que están embarazadas, que están enfermas, que viven en condiciones de precariedad.
Además sufren martirios las mujeres embarazadas cuando anuncian su estado de embarazo. Tienen miedo a ser despedidas, maltratadas, algunas sufrieron acosos sexuales o impedimentos para participar de cursos de capacitación.A estas conclusiones arribaron distintos expertos ante las denuncias registradas durante 2007 por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi).
Si bien a lo largo del año pasado el organismo contabilizó casi 20 denuncias en todo el país. Estos episodios se repiten constantemente. Hay muchísimos casos más que no llegan o porque son denunciados al Ministerio de Trabajo, al sindicato, a un abogado directamente, o bien no lo hacen.
La experiencia demuestra, pese a no existir datos certeros, que estas situaciones son una constante para las mujeres, en especial, para aquellas que trabajan en los sectores no formales de la economía o en pequeñas empresas, comercios o servicios. Pero, si las trabajadoras están "en blanco" es la Anses la que se hace cargo de todos los gastos del embarazo y no la empresa que las contrató.
Sin embargo, la discriminación y las consecuencias de potenciales peligros que enfrentan las trabajadoras durante el embarazo y después del nacimiento del hijo pueden ser atenuadas con medidas sociales y legales.
Protección de la maternidad
Las normas internacionales del trabajo de la OIT ofrecen orientación para la legislación nacional y su puesta en práctica. El Convenio de la OIT sobre la protección de la maternidad (2000, N° 183), establece los requisitos básicos de la protección de la maternidad en el trabajo, e incluye el permiso de maternidad antes y después del parto, beneficios económicos y médicos, protección de la salud en el trabajo, derecho a pausas para amamantar, y protección del empleo y no discriminación.
Mientras que 62 países ratificaron al menos uno de los tres convenios sobre protección a la maternidad, 166 de los 181 países miembros de la OIT analizados tienen disposiciones legislativas para la protección de la maternidad, dice el estudio. Cerca de la mitad contemplan permiso de maternidad de al menos 14 semanas, mientras que sólo 35 por ciento reúne los criterios del Convenio N° 183 que garantiza al menos dos tercios de los ingresos durante el permiso de maternidad. Es necesario hacer mucho más para establecer un vínculo entre los principios del convenio y los hechos.
La tasa de participación en el mercado laboral de las mujeres sin hijos es del 66,3% y este porcentaje disminuye al 59,8% cuando hay un hijo a cargo, al 44,7% cuando son dos y a un 29,6% por ciento cuando son tres o más hijos. Y aunque son obligatorias, no hay guarderías para la mujer que trabaja. Ni para las estudiantes secundarias y universitarias que son madres. Por lo tanto, 10-12 horas de trabajo no son para las madres con hijos. Y aunque no haya datos certeros, ni estadísticas, en este asunto es un hecho constatado que las mujeres abortan para conseguir trabajo o mantenerlo.
En la Argentina, son muchas las organizaciones sociales que encontraron en el jardín maternal comunitario una opción para salir de esta situación, y permitirle a la mujer pobre seguir trabajando. Por eso, el Estado debe impulsar y apoyar este tipo de iniciativas en todo el país, como una forma inicial para resolver el problema", la necesidad de promover una política pública en busca no sólo de la igualdad de género sino la paridad, a fin de que tanto el hombre como la mujer puedan desempeñar las mismas funciones en el hogar, que la mujer pueda conseguir los mismos puestos y ganar el mismo sueldo, entre otras cuestiones.
La antigua Ley de Contrato de Trabajo establecía que una embarazada, con certificado presentado, si era despedida, cobraba su indemnización más un año de salarios enteros. Tenía, además, licencia de 90 días, con salario completo, la asignación prenatal si no la cobraba el marido, período de excedencia de 3 a 6 meses, 1/2 hora para alimentar a su hijo, estabilidad por maternidad.
Solamente las empleadas domésticas (como los trabajadores de la construcción) estuvieron siempre expresamente excluidas y discriminadas de la Ley de Contrato de Trabajo. Son más de 340.000 mujeres en Capital y el conurbano.
La ley 24.465 fijó el período de prueba de tres a seis meses sin indemnización, donde por lactancia, embarazo, casamiento, enfermedad, se define la "no idoneidad" para el puesto: el despido es libre.
Actualmente, la legislación afirma que toda mujer tiene derecho por maternidad a una suspensión de trabajo con reserva del puesto. Esta medida es las más conocida, pero no la única que ayuda a conciliar trabajo y maternidad.
Las medidas más importantes y la más habitual es una suspensión de 16 semanas, que serán disfrutadas de forma interrumpida y cuando la madre quiera, siempre que seis semanas sean inmediatamente posteriores al parto. En cuanto a la prestación que se recibe, ésta consistirá en un subsidio equivalente del 100% de la base reguladora correspondiente.



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